¿QUÉ ES EL ADR DE UN HOTEL?

ADR - Average Daily Rate
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¿Qué es el ADR en el mundo hotelero?

El ADR (del inglés Average Daily Rate) es la Tarifa Media a la que un hotel vende sus habitaciones en un período temporal determinado.

Dicho de otra manera, el ADR es un promedio o una media aritmética de las tarifas a las que se han vendido las habitaciones del hotel (en un tiempo dado).

El ADR es un indicador muy popular en la hotelería tradicional. De todos los conceptos que rodean el Revenue Management, este uno de los primeros en ser estudiados y el más comúnmente utilizado. De hecho, el ADR todavía se encuentra en la actualidad asociado al concepto de rentabilidad.

Muy habitualmente se considera que cuanto mayor sea ese precio medio, mayor será la productividad y el beneficio del hotel. Parece que, cuanto más precio medio consigamos, más ingresos habremos obtenido, mejores gestores o revenues habremos sido y mayor rendimiento, en definitiva, estaremos extrayendo de la explotación del hotel.

Nada más impreciso y poco fiable que esta afirmación. Como veremos, la identificación del ADR como un índice de rentabilidad es falsa o, al menos, no del todo correcta.

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¿Cómo se calcula el ADR?

La fórmula para calcular el ADR de un hotel es muy sencilla. Tenemos que dividir el total de los ingresos obtenidos por la venta de las habitaciones entre el número total de habitaciones vendidas.

Ejemplo de cálculo de ADR

Imaginemos que el Hotel Miramar tiene una capacidad de 30 habitaciones. De estas 30, en un miércoles cualquiera de enero acaba vendiendo nada más que 8. Los precios a los que vende estas habitaciones son los siguientes:

Habitación 1: 69€
Habitación 2: 86€
Habitación 3: 74€
Habitación 4: 66€

Habitación 5: 79€
Habitación 6: 87€
Habitación 7: 93€
Habitación 8: 75€

A partir de estos someros datos podemos ya comenzar calcular cuál sería el ADR o Precio Medio del Hotel para ese día. Para calcularlo utilizaremos la fórmula de arriba:

De media, aquel miércoles de enero vendimos nuestras 8 habitaciones a un precio de 78,63€.

Esto no significa, no obstante, que hayamos conseguido sacar una buena rentabilidad del hotel o que hayamos ganado dinero con nuestra transacción. El ADR es muy simple en este sentido. Aquellos 78,63€ tan solo significan que, de las 8 habitaciones vendidas, nuestros clientes han aceptado pagar por ellas en un miércoles como aquel, unos casi 80€ de media. Nada más.

Características del ADR

El ADR es un indicador muy útil y muy necesario tanto para el análisis como para la gestión de los hoteles. Sobre todo si se utiliza en conjunción con otros indicadores. Ahora bien, pese a toda su utilidad y a su popularidad, el ADR es una métrica muy limitada.

Uno de los motivos de esta limitación se debe a que el ADR tan solo nos indica, a posteriori, el precio al que hemos vendido. No advierte si ese precio ha sido el correcto o si hemos rentabilizado adecuadamente nuestro inventario.

El principal hándicap, por tanto, del Precio Medio es que en su cálculo solo se tienen en cuenta las habitaciones vendidas: poco importa cuál sea la capacidad del hotel. Imagina que el Hotel Miramar es un resort de 400 habitaciones, en lugar de tener solo 30. ¿Crees que aquella cifra de 78,63€ de precio medio es positiva o negativa si solo ha vendido 8 habitaciones?

De las múltiples variables que inciden en la rentabilidad del hotel, la capacidad de habitaciones de que disponemos es fundamental a la hora de valorar si realmente la venta realizada puede considerarse, o no, positiva. En este sentido, el ADR es un indicador ciego, que tiene un significado muy acotado y una utilidad muy restringida en el análisis de las ventas de un hotel.

La única función del ADR es la de señalar, a posteriori, el valor medio de la venta producida. Pero ese valor no significa nada si no lo confrontamos con otros datos. Por sí solo, el Precio Medio no señala si hemos vendido correctamente, ni mucho ni poco, ni si nuestro establecimiento es rentable, ni si nuestro producto es mejor o peor que el de nuestros competidores, o cualquier otra idea peregrina que lo asocie a un buen rendimiento o a un buen provecho del trabajo de venta y de comercialización.

El ADR es lo que es, ni más ni  menos, y por ello debe siempre utilizarse en conjunción con otras métricas.

 

 

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